El Papa Francisco, nos plantea un globalismo diferente, centrado en la fraternidad política y entender que el mundo tiene un destino común, que dicho de otra forma es reconocer que el planeta es la casa común de todos.
Si embargo cuando hablamos de globalismo, no necesariamente nos referimos a lo planteado por su santidad. Generalmente nos referimos a diversos patrones de significado más allá de lo meramente internacional. Es un término utilizado por científicos, políticos y sociólogos para describir “los intentos de comprender todas las interconexiones del mundo moderno y resaltar los patrones que las subyacen”.
La realidad es que siempre esta asociado a la irrupción del poder en el sistemas de interconexiones de la actividad política y económica que se desarrolla en el mundo. Se convierte así en una ideología política que entiende la existencia de un “Estado global” y se sintetiza en un concepto de gobierno mundial.
Como fundamento de esta afirmación se toma el ejemplo del comercio. Donde la interconexión del mismo supone la [i]interconexión de las empresas oligopólicas que se reparten en no mas de cinco empresas o marcas el control de rubros del comercio mundial. Sea por volumen de inversión, por conocimiento necesario para desarrollar un tipo de negocio, o la capacidad para concretar determinadas operaciones. Algunos negocios solo los pueden organizar y concretar algunas multinacionales. Como ejemplo tenemos la explotación petrolera, el oro, los cereales, farmacéuticas, gaseosas, productos informáticos, energía, entre otros.
Esta actividad comercial concentrada en volumen y rentabilidad, se traslada a la economía, por algunos de los efectos que el conocimiento tienen sobre la economía. Pero de ninguna manera podemos extender el concepto del comercio globalizado a la globalización del gobierno o la globalización de la economía. El caso más claro en Europa, donde hay libre comercio, libre tránsito de capitales, sin embargo la economía de cada estado tiene características propias y diferentes a las de sus vecinos.
Por ello, afirmar que la economía globalizada traspasa las fronteras e interviene en áreas locales, superando las estructuras nacionales tradicionales, carece de fundamento.
En resumen, el globalismo aborda la complejidad de las interconexiones globales y cómo afectan a la sociedad pero las mismas no se extienden a todas las actividades humanas.
Formas del Globalismo
Sin embargo, el globalismo se presenta bajo dos concepciones ciertamente contradictorias, pero que responden a un mismo objetivo.
La primera que expresa la idea de la unión mundial a partir de la aniquilación de las culturas, fundamenta esta postura la idea que la moneda, el imperialismo y la religión, tienden a una cultura única, un pensamiento único, donde todo lo discordante es excluido como forma del progreso cultural. Se llegan a cuestiones ridículas como no poder referirse al color de la piel, situación social o situación cultural, confundiendo tolerancia con mediocridad, y a veces con demencia. Entender que la inclusión es aceptar la mentira como herramienta política.
La otra forma se funda en los nacionalismos. Fomentar la mayor cantidad de identidades posibles para reconocerles un estatus propio. Paradigma de esto es España, donde cada región se considera una nación diferente a la española, Cataluña, Galicia, Euskadi, etc. buscan su independencia cuando 1000 años de historia los hacen uno solo. Lo mismo sucede en nuestro país, donde intentan fortalecer a Mapuches, Quom, Querandíes; algún gobernador planteo su independencia. Ambos son dos modelos de globalización contrarios al pensamiento Humanista Integral.
¿Que globalismo plantea el Humanismo Integral?
El humanismo plantea una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y respetar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del mundo donde haya nacido o donde habite. (Fratelli Tutti punto 1)
Reafirma y exhorta al fortalecimiento de la noción de pueblo y su legitimidad. Ya que su desconocimiento es un intento de eliminar el concepto de “democracia” tal como lo entendemos hoy. Siendo ello el fundamento de nuevas formas de autoritarismo bajo sistemas electorales que parecen democráticos. (Fratelli Tutti 157). Es indispensable para pensar en objetivos comunes, y conformar un proyecto común, la idea de pueblo, pues la simple articulación de mayorias, no puede constituir algo grande si no se convierte en un sueño colectivo.
Para lograr estas ideas requerimos de algunos principios y valores que debemos respetar y consolidar, entre los que encontramos:
- La caridad, que nos permita tener la capacidad de pensar la vida humana integral, la hondura espiritual, calidad a las relaciones humanas que complemente esa caridad, para que nos permita reaccionar contra las inequidades.
- La Caridad política, que nos dé instituciones sanas, respetuosas de las diferencias, firmes en la búsqueda del bien común, y reposiva contra todo tipo de peculado o corrupción
- Respeto y preservación de la identidad como elemento distintivo del estado.
- Políticas generosas de largo plazo donde los frutos sean vistos por otras generaciones u otros gobernantes.
- Busqueda de políticas de encuentro.
Dentro de estos principios, tal vez el más interesantes para su desarrollo es el concepto de pueblo e identidad. Ya que el Papa, solo se limita a identificarlo y marcar sus consecuencias y los peligros que ello representa.
Lo cierto es que la identidad de un pueblo tal como lo expresa Francisco, evoluciona, madura, se consolida y a veces cambia. Usando las palabras de Chesterton “La tradición no es la adoración de las cenizas, sino la transmisión del fuego”, y la identidad de un pueblo es esa tradición que se consolidó y, en constante evolución, mantiene vivo el fuego de aquello que lo identifica y lo hace único.
Para identificarlo debemos visualizar aquellos elementos que nos identifican como conjunto y nos diferencian de los demás.
Podría servirnos como inicio esta idea para describir los elementos que nos hacen nación.
Claramente tenemos una tradición católica e hispana. Nuestros valores son el vivo reflejo de ello. Sin importar el origen étnico, el valor pro vida parece ser aceptado por la mayoría de la sociedad. El rechazo a la pena de muerte, el horror que genera la muerte inútil de cualquier persona, o la posición mayoritaria respecto del aborto y la eutanasia.
La notable Tolerancia que se expresa en nuestro pais como característica notoria de nuestro pueblo. La tolerancia religiosa y el diálogo interreligioso son dignas de ser destacados, defendidos y reconocidos. La idea de constituirnos en faro de conocimiento y desarrollo social de Iberoamérica nos ha hecho sumamente tolerante con los extranjeros, los enfermos y los pobres sin dejar nunca al costado a ninguno de ellos a pesar de todos los problemas que se puedan tener.
La hospitalidad en el sentido hispano (en especial de todas las ciudades por donde pasa el camino de Santiago) quedó incorporada en la cultura de nuestro país. Los extranjeros son grandes observadores de este fenómeno y lo reconocen como un elemento distintivo.
El patriotismo merece una nota aparte, pues si bien está a flor de piel, nadie considera políticamente correcto identificarse como patriota. El amor a la tierra está arraigado en los argentinos, no como nacionalismo, sino como la honra a la madre (patria). Ese amor a la Patria se expresa con total irracionalidad por lo que debemos educarlo y ordenarlo hacia el bien de la Patria, concretarlo en las personas que conforman la nación y ordenarlo al bien común.
Otra característica muy extraña de nuestra argentinidad podríamos definirla como una percepción de las obligaciones del gobierno. Todos quieren y pretenden un poder absoluto de gobierno, que el gobierno se haga cargo de todo. Sin embargo, ese absolutismo pretendido en el gobierno viene acompañado de un reclamo de la más absoluta libertad y anarquía. Es claramente contradictorio, pero aún así convive en nuestra vida histórica y política como algo común. Creo humildemente que esta es una de las características que más debemos trabajar. No podemos ser comunistas y libertarios a la vez. Tal vez porque deberiamos afianzar el pensamiento humanista integral como idea superadora de la antinomias. Esta característica trae como consecuencia algunos elementos distorsivos de nuestro sistema de gobierno, en especial, la extraña visión de la libertad, la ley y la justicia. Por eso, si queremos reordenar la vida de la nación, debemos primero identificar estas características y luego arbitrar los valores a destacar para lograr una buena dirección a nuestra nación.
La extraña visión de la libertad es un hecho digno de una investigación sociológica. Tal vez surja de la misma constitución de la nación, expresada categóricamente en el himno nacional de 1813. Significativamente inicia invocando la libertad.
OID MORTALES EL GRITO SAGRADO, LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD.
Grita al mundo una idea de libertad como emblema de la nación argentina. Una libertad que como valor es discutido y central. Estos derechos inalienables, propios del ser humano, baluarte de la civilización, de repente, y bajo su título, sin ni siquiera saber el momento en que sucede, se pierde. Vivir la opción de la libertad nunca es fácil, es más bien incómoda, exigente y conflictiva. Y obviamente el autor del himno así lo entiende, pues reconoce en sus estrofas lo endeble que son estos valores, cuando afirma ante esa libertad el deber de defenderla.
MAS LOS BRAVOS QUE UNIDOS JURARON SU FELIZ LIBERTAD SOSTENER. A ESOS TIGRES SEDIENTOS DE SANGRE FUERTES PECHOS SABRÁN OPONER.
Seguramente la libertad que ellos pretendían se vinculaba en 1813 a la independencia de una España desarmada y desalmada. Sin embargo el simbolismo sigue siendo el mismo. Los tigres sedientos de sangre, queriendo robar la libertad de los pueblos, siguen asechando, con otras formas, otras metodologías, idéntica violencia y sometimiento. Siguen destruyendo las raíces de la sociedad, inventando derechos humanos que no son otra cosa que la destrucción de los derechos elementales de cada hombre. Es así como muestra la necesidad de mostrar el triunfo de la libertad, y la humillación a quien quiere robarla.
CON INFAMIA A LA FUGA SE DIO; SUS BANDERAS, SUS ARMAS SE RINDEN POR TROFEOS A LA LIBERTAD.
El simbolismo de nuestro himno debería ser la mayor fuente de inspiración para repensar nuestro futuro. La lucha constante por la libertad. No hay argentino que crea que puede dejar a un costado su libertad. Recordemos que el himno nacional es de al menos 1813, ya que en sus estrofas hacen referencia a las batallas de San Lorenzo y Salta, del 2 de febrero de 1813. Parecería que la libertad en 1813 hace claramente referencia a la independencia.
Pero en la vida como la ciudadanía, los conceptos se van actualizando, la vida cambia, el mundo cambia, y la nación cambia. No somos el mismo país de 1813, ni las mismas personas. El hombre progresa, y en ese progreso muchas veces olvida algunos elementos que hacen a su esencia. Con gran sabiduría, los constituyentes de 1853 y 1860 dejan plasmada su idea en el preámbulo de la Constitución Nacional. Como el mundo cambia, algunos conceptos cambian, y algunas cosas no se discuten. Cuando se refiere a la libertad como objetivo político de la nación no lo hace desde el concepto. Sino desde sus frutos. “ASEGURAR LOS BENEFICIOS DE LA LIBERTAD”. La libertad podrá tener definiciones equívocas, pero los beneficios de la libertad claramente pueden ser definidos en cualquier momento de la historia.
La libertad es de la nación, es de todos. No es de un puñado de iluminados. Por la libertad vivimos, luchamos y morimos todos. Porque la libertad es aquello que nos une como nación.
La extraña visión de la Justicia y la Ley acompaña la concepción de libertad a la que en apariencia adherimos.
Estos elemento característicos de nuestra Nación son los que nos ayudan a una fraternidad cuyos efectos son compatibles con el pensamiento de Francisco en Frattelli Tutti.
Me encanta el contenido y lo expresado, tengo plena confianza en los valores, y confío en la escencia del ser humano. Las vivencias que hoy nos tocan , hacen que tomemos conciencia que juntos podemos mas
Muchas gracias Marga