…son diversas las razones, pero principalmente, el papa León XIII, de hecho, con la histórica encíclica Rerum Novarum, afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial. Y hoy la Iglesia ofrece a todos su patrimonio de Doctrina Social, para responder a otra revolución industrial: el desarrollo de la inteligencia artificial, que comporta nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y del trabajo.

(Alocución del Papa León XIV en el Colegio Cardenalicio, 10/5/2025)

Habemus Papam! El anuncio sonó fuerte y claro en la voz del Cardenal Protodiácono Dominique Mamberti al proclamar, el 8 de mayo de 2025 desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, la elección del estadounidense Robert Francis Prevost, de 69 años, como 267° ocupante del trono de San Pedro.

Poco después se comunicaba a todos los fieles católicos y al mundo entero, que el nuevo Pontífice llevaría el nombre de León XIV. El último Papa que asumió el nombre de León, con el número XIII, partió de este mundo el 20 de julio de 1903, hace unos 122 años. Enseguida comenzaron, como suele suceder en estas ocasiones tan especiales, las especulaciones acerca de las razones que llevaron el nuevo portador del Anillo del Pescador a elegir esa denominación. ¿Por qué elegir ese nombre, que no se había usado en más de un siglo? Muchos esperaban a un Francisco II, o un Juan Pablo III o Juan XXIV.  Él mismo, muy pronto, aclaró en parte ese punto en su discurso a los cardenales el 10 de mayo, cuando afirmó (como consta en la cita que abre este artículo) que lo hizo pensando en la “histórica encíclica Rerum Novarum”, aunque también aludió a “diversas razones” que no reveló.

La Rerum Novarum es, por supuesto, una encíclica muy especial en el mundo católico, ya que se la considera como el punto de partida de la Doctrina Social de la Iglesia para el mundo contemporáneo. ¿Pero quién fue su creador, el último León, que inspiró al actual Papa a tomar su nombre y seguir, no sabemos muy bien todavía hasta qué punto, a su ejemplo?

León XIII, de nombre secular Gioacchino Vincenzo Raffaele Luigi Pecci, fue el 256º papa de la Iglesia católica. Su pontificado, de veinticinco años de duración, se desarrolló desde el 20 de febrero de 1878 hasta su muerte en 1903. Había sido nombrado cardenal por el Papa Pío IX el 19 de diciembre de 1856. En los años siguientes se produjo la Unificación italiana, que supuso la liquidación de los Estados Pontificios y el enfrentamiento radical entre la Iglesia católica y el Estado liberal y, muy especialmente, el nuevo Reino de Italia de la Casa de Saboya. La moderación y mesura del cardenal Pecci y la prudente y sabia diplomacia que mantuvo en estos temas, muy posiblemente lo convirtió en un candidato idóneo para ocupar el trono pontificio en tiempos tan difíciles y que exigían manejar hábilmente situaciones delicadas y altamente conflictivas, lo que probablemente influyó en que elegido papa al morir Pío IX en 1878.

Al inicio de su pontificado emprendió una serie de iniciativas académicas. Preocupado muy especialmente por mejorar las bases intelectuales del clero, y por la formación de los laicos, nombró en 1879 una comisión de cuatro cardenales, y el 4 de agosto de ese año vio la luz la encíclica Aeterni Patris, en la que presentó al tomismo (la corriente de pensamiento teológico y filosófico iniciada por Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII) como la filosofía a seguir por los católicos para afrontar los problemas de su tiempo. Aeterni Patris, publicada con el subtítulo “Sobre la restauración de la filosofía cristiana conforme a la doctrina de Santo Tomás de Aquino”, urge a las universidades, seminarios y demás instituciones académicas católicas a la recuperación de la doctrina tomista para poder hacer frente a los grandes errores de los tiempos modernos.

Su largo pontificado significó una aproximación de la Iglesia a las problemáticas del mundo moderno. Frente al creciente problema obrero (la “cuestión social”), en 1891 dio a conocer la encíclica Rerum novarum (Acerca de las nuevas cosas). Esta deploraba la opresión de los numerosísimos pobres por parte de «un puñado de gente muy rica» y reclamaba salarios justos, defendiendo además el derecho a organizar sindicatos, rechazando, por otro lado, el socialismo y la lucha de clases.​ Condenaba claramente al socialismo como ilusorio y sinónimo del odio y el ateísmo.

Criticando también las consecuencias nefastas del liberalismo salvaje, advierte a los cristianos de los peligros del colectivismo socialista, proponiendo una organización de las relaciones entre el capital y el trabajo que pusiese en el centro a la persona.

La Rerum Novarum surgió en respuesta al mayor cambio socioeconómico ocurrido hasta esa fecha, cuando la estructura económica de Europa dejó de basarse en la agricultura y la artesanía para dar paso a la sociedad industrial. Entran en escena el capital, por un lado, y el trabajo, por otro. Ricos y proletarios, tal como son denominados en la encíclica.

En ella –explica el P. Gustavo Irrazábal, en su libro Doctrina Social y ética políticaLeón XIII procura responder al conjunto de problemas de la deplorable situación en que se encontraba el proletariado industrial. En primer lugar, reafirma frente al socialismo, su adversario explícito, la propiedad privada como derecho natural. También rechaza la ideología de la lucha de clases. Frente al liberalismo, por su parte, señala:

  1. El rol del Estado. El Estado debe tener iniciativa en lo social sin absorber eI ámbito de los individuos y las familias. Debe procurar la difusión de la propiedad privada, verdadera respuesta a la cuestión social.
  2. La libertad de asociación. Afirma este derecho, no reconocido en los regímenes liberales. Expresa su preferencia por las asociaciones mixtas, de patronos y obreros, como modo de fomentar el acercamiento entre clases.”

En el vastísimo magisterio de Leóm XIII se analizaron las principales problemáticas políticas: origen de la autoridad, bien común, naturaleza social del hombre, tolerancia religiosa, etc. León XIII se daba cuenta de que los tiempos estaban cambiando. No era suficiente una actitud de condena global, sino que era necesaria una propuesta para el mundo moderno que superase el tradicionalismo que no deseaba cambiar nada. El Papa se propuso presentar a la humanidad, frente a una libertad absoluta y naturalista, la libertad cristiana, libre de los peligros antropocéntricos y autónomos de la Modernidad ideológica.

Así, durante su dilatado pontificado se promulgaron numerosos documentos pontificios, entre ellos, las encíclicas Quod apostolici muneris, publicada en 1878 y que trata sobre el socialismo, el comunismo y el nihilismo; Diuturnum illud, que apareció en 1881 y en la que el Papa expone la doctrina católica sobre el origen y alcances de la autoridad; Humanum genus, del año1884, expone una condena a la masonería y a los principios ideológicos en que se apoya, especialmente el naturalismo, así como el relativismo filosófico y moral.

Otras encíclicas importantes fueron Immortale Dei (1885), que desarrolla conceptos relativos a la constitución cristiana del Estado y Libertas praestantissimum, del año 1888, que trata sobre la libertad y el liberalismo. Para cerrar esta breve enumeración podemos citar la encíclica Graves de communi, que vio la luz en 1901 y es, por lo tanto, posterior a la Rerum Novaruim, en la que se ocupa del tema de la participación de los cristianos en política.

Un hecho curioso de su pontificado fue una visión asombrosa que tuvo y que lo llevo a escribir la oración a San Miguel Arcángel, oración de exorcismo que antiguamente se rezaba al final de las Misas. Se cuenta que, en octubre de 1884, en el curso de una Misa, el pontífice percibió, en el curso de su visión, un encuentro entre Satán y Jesucristo, en el que el enemigo pidió un siglo de libertad para poner a prueba a la Iglesia. Impresionado por la experiencia y preocupado por el futuro de la humanidad en el siglo que pronto comenzaría, León XIII concibió la oración a San Mguel Arcángel, a quien se le pide protección contra el Maligno, y que es como sigue:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, se nuestro protector contra la perversidad y acechanzas del demonio, que el Señor lo reprima, pedimos suplicantes, y tu, príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el Divino poder a Satanás y a todos los espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén”.

Sion duda León XIII fue un Papa extraordinario y una figura notable en la historia de la Iglesia Católica. Al decidir llevar ese nombre, el nuevo pontífice se ha colocado un estándar elevado con el que medirse. Que Dios le ayude a alcanzarlo.