El 3 de enero de 2026, el gobierno de los Estados Unidos extrajo de Venezuela al narcoterrorista Nicolás Maduro para ser juzgado en el país del norte por los delitos cometidos en territorio americano. Como jefe del Cartel de los Soles, el presidente venezolano habría cometido múltiples crímenes en distintas partes del mundo, incluyendo acciones contra la democracia en países hermanos. La presencia de custodia cubana evidencia que no se trata de un asunto meramente nacional, sino de la intromisión de Cuba en otros Estados.
A nuestros vecinos continentales parece no agradarles la idea de desconocer los resultados electorales, y menos aún cuando ello se vincula con organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico, sicariato y la exportación de manifestaciones violentas hacia Estados Unidos, a través del Tren de Aragua. En este contexto, la autodeterminación de los pueblos y el respeto al derecho internacional corren serio riesgo de desaparecer.
Si hemos de tomar posición, siempre será en favor de los pueblos oprimidos y de su derecho a vivir en su patria, gobernados por los candidatos que eligieron democráticamente. Es indispensable derrocar a todo dictador que condena a su pueblo al hambre y la represión.
Recordando el fallecimiento del fiscal Alberto Nisman, cuyo aniversario se conmemora en estos días, debemos tener presente que la postura de nuestro país respecto de Venezuela e Israel se enfrenta a intereses de naciones donde los atentados terroristas siguen siendo una opción latente.
Por ello, aunque coincidamos con la posición asumida por el gobierno nacional en estos temas, no se observa una actitud plenamente compatible con nuestra historia. Es fundamental prestar atención a los posibles ataques que estas organizaciones criminales puedan intentar en represalia. No solo el Tren de Aragua o alguna célula terrorista islámica podrían buscar reivindicaciones, también los beneficiarios del financiamiento iraní podrían intentar congraciarse con sus mentores.
En consecuencia, tanto la Policía de la Ciudad como las fuerzas federales deben mantenerse alertas para prevenir atentados y desbaratarlos antes de que ocurran. El Tren de Aragua ya ha tenido presencia en hechos policiales en el litoral, y los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel dejaron una lección que no podemos olvidar. Es hora de activar acciones preventivas para reducir el riesgo que estos delincuentes representan en nuestro territorio y exigir que los fiscales persigan con firmeza a estas organizaciones, evitando tragedias como las ya vividas.