Introducción
En marzo de 2021, un conflicto político de dos años y medio de duración llegó a una nueva fase cuando el principal partido gubernamental húngaro, el Fidesz, abandonó el Partido Popular Europeo (PPE). Los debates políticos generalmente tienen varias dimensiones; sin embargo, la parte normativa de este debate se refleja en la cuestión de quién representa «verdaderamente» los valores tradicionales del PPE, es decir, la “verdadera” Democracia Cristiana. Desde 2018, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, llama a su gobierno (o incluso a toda Hungría) Demócrata Cristiano y critica al PPE por su sumisión a los valores y políticas liberales/izquierdistas. Por otro lado, los oponentes del PPE a Orbán tampoco se quedan tranquilos. Cuando quedó claro que los eurodiputados del Fidesz abandonarían la fracción del PPE del Parlamento Europeo, Manfred Weber (respondiendo en gran medida a las anteriores declaraciones políticas de Orbán) dijo: “No necesitamos ningún tipo de lección sobre nuestros valores en el PPE. Se trata de las provocaciones contra Europa, de los derechos fundamentales y del Estado de derecho. Ellos se alejaron del PPE, nosotros no”. Otro comentario vino de Donald Tusk, entonces presidente del PPE, en un tuit publicado cuando Fidesz renunció al PPE: “FIDESZ ha abandonado la Democracia Cristiana. La verdad es que se fue hace muchos años”. El eurodiputado del Fidesz, Balázs Hidvéghi, respondió que el PPE “ha abandonado la Democracia Cristiana, por lo que el Fidesz ha abandonado el PPE”.
Ahora bien, ¿quién tiene razón en este ping-pong político? Se pueden encontrar algunas respuestas de periodistas, comentaristas políticos y politólogos relacionados con esta pregunta. Por ejemplo, tanto en el periodismo nacional húngaro como en el internacional, el disfraz de “demócratacristiano” de Fidesz (en resumen, que es una especie de retórica sin una verdadera representación de los valores democristianos) es una noción común. A su vez, el PPE también recibe comentarios negativos por ser más un centro progresista que uno democristiano tradicional. Sin embargo, basándose en la falta de análisis exhaustivos en el campo más amplio, este artículo pretende profundizar la comprensión de la política democristiana presentando diferentes caminos para identificar la presencia de elementos democristianos en la política. En primer lugar, se citarán algunas definiciones de democracia cristiana para interpretarlas como posibles herramientas analíticas. Luego, se presentarán algunas de las caracterizaciones más completas que, argumentamos, podrían ser instrumentos adecuados para nuestros propósitos. En la última parte del artículo se sugerirán cuatro posibles áreas de aplicación.
Las definiciones como posible herramienta de análisis político
Los investigadores no siempre están dispuestos a participar en debates aparentemente indefinidos sobre definiciones. Uno de los científicos más reconocidos de la democracia cristiana, Stathis N. Kalyvas, en su libro titulado The Rise of Christian Democracy in Europe, ha sostenido que no “entrará en los interminables debates normativos sobre la ideología y la interpretación de la democracia cristiana que dominan la literatura”, y también, que “evitará los debates sobre cuestiones terminológicas como la diferencia entre ‘catolicismo social’, ‘socialismo cristiano’ y democracia cristiana». Otras definiciones, por otra parte, tienen una base histórica pero no describen el motivo central de la noción. Por ejemplo, el manual de la Fundación Konrad Adenauer sobre la democracia cristiana escribe que “la democracia cristiana es un movimiento político que se originó en Europa –específicamente en los países de Bélgica, Alemania, Francia, Italia, los Países Bajos, Austria y Suiza– a mediados de siglo XIX. Organizativamente, el movimiento tenía sus raíces principalmente en las asociaciones culturales y caritativas católicas y en los sindicatos de trabajadores católicos a partir de los cuales se formarían partidos políticos más adelante”. Aunque después el manual subraya creencias y objetivos políticos fundamentales (por ejemplo, en resumen, el reconocimiento de la democracia libre y constitucional, el derecho legal a luchar libremente por la autorrealización política y económica, la idea de responsabilidad, subsidiariedad y solidaridad), no contiene una definición concisa que pueda usarse como herramienta analítica adecuada para nuestros propósitos, es decir, identificar elementos democristianos en la política.
Obviamente, no se supone que las definiciones sean inútiles. Hay algunas que resumen la esencia del fenómeno, e incluso contienen algunas características centrales que podrían ayudar a su identificación. Encyclopædia Britannica sostiene que la democracia cristiana es un “movimiento político que tiene una estrecha asociación con el catolicismo romano y su filosofía de justicia social y económica. […] Rechaza la cosmovisión individualista que subyace tanto al liberalismo político como a la economía del laissez faire, y reconoce la necesidad de que el Estado intervenga en la economía para apoyar a las comunidades y defender la dignidad humana”. Creemos que esta descripción podría muy bien utilizarse para distinguir los partidos políticos demócratas cristianos de los no cristianos, y aunque, hoy en día, el vínculo católico romano es probablemente menos estrecho, el anti individualismo moderado y la defensa de la dignidad humana aún podrían ser válidos puntos de diferenciación. Sin embargo, esto no es suficiente, ya que faltan elementos cruciales, como la subsidiariedad o la reconciliación.
Otra definición prometedora podría ser la de John Bruton, quien deseaba resaltar que, en contraste con aquellos que son “meros medios para realizar valores (como el socialismo o el libre mercado), ‘cristianodemócrata’ describe un verdadero sistema de valores”. El autor también sostiene que “la democracia cristiana comienza, no con una visión predeterminada de cómo debe organizarse la sociedad, sino con una visión del valor de cada persona como individuo creado por Dios”. Bruton no sólo tiene razón en estas afirmaciones, sino que también podría construir una línea de diferenciación entre la democracia cristiana y otros “ismos” (nacionalismo, socialismo, capitalismo) señalando un supuesto “núcleo” de la democracia cristiana. Aún así, probablemente su definición también incluiría otros movimientos políticos cristianos (como el socialismo cristiano) y no sólo la democracia cristiana. Además, su definición no es lo suficientemente precisa como para identificar elementos democristianos en la política, como la subsidiariedad o la reconciliación intercional.
En resumen, afirmamos que las definiciones de democracia cristiana presentadas anteriormente son muy limitadas como herramientas analíticas para nuestros propósitos. Sin embargo, es crucial resaltar que nuestra observación sobre la limitada utilidad de las definiciones no se plantea como crítica y no devalúa ninguna de las conceptualizaciones. Las definiciones sirven, parece, para otros propósitos; con suerte, las “caracterizaciones” serán mejores instrumentos para detectar elementos democristianos en la política.
Las “caracterizaciones” como posibles herramientas analíticas
Las definiciones son una forma posible de conceptualizar un fenómeno. La otra es que intentamos caracterizarlo, es decir, describir algunas características centrales del fenómeno. En un breve artículo general, titulado Christian Democracy, Kalyvas y otro conocido investigador del campo, Kees Van Kersbergen, resumen algunas conceptualizaciones relevantes de la democracia cristiana. Sostienen que “quizás la primera exploración sistemática de los elementos distintivos de la democracia cristiana fue la de Irving (1979, p. xviii-xix), quien enumeró varios principios distintivos, incluido el compromiso cristiano con los derechos humanos fundamentales, los valores democráticos liberales, y la reconciliación de clases y naciones. Basándose en esto, van Kersbergen (1994, 1995, 1999) argumentó que los conceptos clave que hacían distintiva a la democracia cristiana eran “la integración, el acuerdo (de clases), la armonización institucional y el pluralismo”. Estas dos caracterizaciones parecen describir bien cómo era la política democristiana en la segunda mitad del siglo XX, incluida la devoción hacia los derechos humanos fundamentales, los valores democráticos liberales, el pragmatismo y los acuerdos a nivel nacional e internacional.
Procurando encontrar respuestas a la pregunta de su artículo, titulado ¿Why Is There No Christian Democracy in Poland – and Why Should We Care? (¿Por qué no hay Democracia Cristiana en Polonia, y por qué debería importarnos? –N. del T.-) Tim Bale y Aleks Szczerbiak destacaron cinco características de la política democristiana, a saber:
(1) “Los partidos demócrata cristianos están comprometidos con la idea de sociedad como un todo orgánico”.
(2) “Los demócratas cristianos son tradicionalmente firmes partidarios de la familia como medio clave para lograr el equilibrio social”.
(3) “Los demócratas cristianos normalmente han apoyado algún tipo de ‘capitalismo social’, cuyo mejor ejemplo es la ‘economía social de mercado’ alemana”.
(4) “La política exterior democristiana está sustentada por un fuerte énfasis en la reconciliación internacional, así como en el interior de cada nación”.
(5) “Los programas de los partidos demócrata cristianos están explícitamente arraigados y respaldados por la religión”.
Aunque los autores investigan el caso de Polonia, su caracterización incluye no sólo los instrumentos de la política democristiana, sino también la fundamentación en valores (familia, religiosidad) de dicha política. Desde nuestro punto de vista, las categorías de Bale y Szczerbiak son amplias y concisas, lo que podría convertirlas en una herramienta adecuada para identificar elementos democristianos en la política.
Una cuestión ligeramente diferente pero todavía relacionada atrajo el interés de Carlo Invernizzi Accetti, quien deseaba investigar si la Unión Europea era laica o no, analizando los tratados europeos y la jurisprudencia. En su artículo, y basándose en parte en los instrumentos metodológicos de Max Weber, sostiene que es más adecuado describir el marco de la UE y las relaciones institucionales, tal como existen hoy en día, como una noción típica ideal de «democracia cristiana» que como «secularismo» o «laicidad». El autor distingue cuatro rasgos que sustentan sus afirmaciones, que son los siguientes:
(1) Las instituciones europeas “buscan armonizar una pluralidad de modos diferentes de articulación entre ellas, de acuerdo con una doctrina de subsidiariedad”.
(2) “La Unión Europea reconoce explícitamente la religión como fuente de ‘inspiración’ para el derecho público”.
(3) Los tratados europeos y la jurisprudencia “han respaldado una interpretación ‘positiva’ del principio de libertad religiosa”.
(4) Los tratados europeos y la jurisprudencia “conceden implícitamente un estatus privilegiado al cristianismo como elemento constitutivo de un tipo específico de ‘ethos‘ cívico».
Sin investigar la validez del argumento de Invernizzi Accetti, está claro que las cuatro características están bien fundamentadas teóricamente (también señala a los líderes de las primeras ideas democristianas, incluidos Luigi Sturzo, Alcide de Gasperi o Jacques Maritain como fuentes de este pensamiento), sin embargo, estas características se construyen para una institución sui generis, la Unión Europea, que limita las áreas de aplicación. Probablemente, con ligeras modificaciones, podría usarse para analizar a los estados-nación.
Sin embargo, Invernizzi Accetti escribió otra pieza reveladora de literatura científica en los últimos años que, concluimos, podría usarse como un instrumento adecuado para nuestra empresa. En su monografía publicada en 2019, titulada ¿What is Christian Democracy? Politics, Religion and Ideology (¿Qué es la democracia cristiana? Política, religión e ideología –N. del T.-), Invernizzi Accetti analizó la democracia cristiana como una ideología y, basándose en el concepto de ideologías de Michael Freeden, nombró seis pilares conceptuales de la misma, a saber: (1) antimaterialismo, (2) personalismo, (3) popularismo, (4) subsidiariedad, (5) capitalismo social y (6) inspiración cristiana. En uno de nuestros artículos anteriores, que incluye un resumen de los argumentos relacionados del autor, ya hemos destacado que podría usarse como un instrumento para analizar los partidos y políticos democristianos contemporáneos.
- Tabla de’caracterizaciones’ existentes
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Irving (1979) |
Van Kersbergen (1994, 1995, 1999) |
Bale and Szczerbiak (2008) |
Invernizzi Accetti (2018) |
Invernizzi Accetti (2019) |
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Compromiso Cristiano con los derechos humanos fundamentales |
Integración |
Sociedad como un todo orgánico |
Subsidiaridad |
Anti-materialismo |
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Valores democráticos liberales |
Acuerdo (de clases) |
Defensores de la familia |
La religion como fuente de inspiración |
Personalismo |
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Reconciliación de clases y naciones |
Armonización institucional |
Partidarios del capitalismo |
Interpretación positiva de la libertad religiosa |
Popularismo |
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Pluralismo |
Reconciliación en política exterior |
Estatus privilegiado del cristianismo |
Subsidiaridad |
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Programas enraizados en la religión |
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Solidaridad |
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Inspiración cristiana |
La mayoría de estas “caracterizaciones”, como las llamamos, se hacen después de exámenes profundos del movimiento democristiano por parte de investigadores reconocidos basados en manifestaciones de partidos, de líderes políticos y de filósofos democristianos. Lo que sugeriríamos es usarlos de manera “inversa”, más específicamente, usarlos como instrumentos para identificar elementos democristianos en la política. No dudamos que, dependiendo de las áreas de aplicación, se debe realizar una operacionalización (*) cuidadosa. Consideramos utilizables las cinco caracterizaciones; sin embargo, en el caso del análisis político actual, diríamos que las “caracterizaciones” de Bale-Szczerbiak (2008) y la monografía de Invernizzi Accetti (2019) son las más fructíferas.
(*): En el diseño de investigaciones, especialmente en psicología, ciencias sociales y ciencias de la vida, se llama operacionalización al proceso de definir la medición de un fenómeno que no es directamente mensurable. (N. del T.)
Conclusión – posibles áreas de aplicación
La razón subyacente detrás de la redacción de este artículo fue el dilema de que si hay un fenómeno político que se considera democristiano, ¿cómo es posible “verificar” o “validar” qué la afirmación es correcta? Al principio, al mostrar como ejemplo la saga Fidesz vs. PPE, queríamos señalar el hecho de que hay casos en los que la ciencia política debería proporcionar herramientas para una comprensión más profunda. Argumentamos también que la utilidad de las definiciones es limitada para nuestros propósitos. Luego, presentamos cinco caracterizaciones relevantes de la democracia cristiana, que podrían ser motivo de un análisis elaborado. La pregunta que queda por responder aquí es qué se entiende por “fenómeno político” en la primera frase de este capítulo o, en otras palabras, cuáles son las posibles áreas de aplicación. Aquí nombraremos sólo cuatro, brevemente.
En primer lugar, creemos que los programas de partido o de gobierno proporcionan ideas relativamente estables (reflejan menos la política cotidiana), lo que los convierte en instrumentos adecuados para este tipo de análisis. En segundo lugar, la ciencia política está bien familiarizada con los análisis retóricos, por lo que otra forma sería examinar los discursos de los políticos en un período de tiempo determinado. Este camino podría tener la ventaja de comprender conceptos ideológicos o religiosos integrales y sus raíces. La tercera vía, que se centra más en la «actualización» y no sólo en las articulaciones de los elementos democristianos (y, con esto, podría contribuir en otros aspectos además de la primera y la segunda área de aplicación), es analizar las políticas, en parte a través de documentos legales. El último, que está relacionado con el tercero, y que tiene un ejemplo en el citado artículo de Invernizzi Accetti (2018), es investigar si el marco institucional y las decisiones judiciales reflejan o no alguna orientación valorativa. En cualquier caso, creemos que se debe utilizar una conceptualización bien establecida para poder detectar elementos democristianos en la política.