Cuando el presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento, lo nombró  Director de Parques y Paseos de la Ciudad de Buenos Aires, en 1891, el arquitecto y paisajista Carlos Thais ya tenía obra realizada en este país. Había recalado en Córdoba, en 1888, convocado por Miguel Crisol, quien estaba vinculado al gobierno de Córdoba Capital. Allí construyó el Parque Sarmiento en 1890, el Jardín Botánico, que le llevó de 1890 al 92 y el Paseo Sobremonte que empezó a trabajar en el 92 y terminó en 1895,junto con su tarea en Buenos Aires . Su trabajo en esa ciudad mediterránea, se caracterizó por la creación de espacios armoniosos y funcionales  que reflejaban su estilo de jardinería paisajística. El intendente de la ciudad de Buenos Aires, en 1891, Francismo Seeber, lo contrató para mejorar el Parque 3 de Febrero creado por Sarmiento y construir el Jardín Botánico y varios espacios verdes de la ciudad. Es que el estilo del artista y creador, reunía conceptos modernos del paisajismo que entusiasmaban. A la obra de jardinería de estilo francés e inglés que realizaba, había incorporado elementos de la naturaleza y del arte que mejoraban la calidad de vida del ciudadano visitante, como piedras, agua y estatuas, las que se ven también hoy en su prolífica obra....
El Jardín Botánico es la primera tarea que encara en la ciudad de Buenos Aires. Allí edifica su casa, donde vivirá con su familia.  Seleccionó un terreno en el barrio de Palermo que en esa época era zona rural. Eran 4 hectáreas. Diseñó el jardín conforme su estilo, con caminos sinuosos,  lagos, fuentes y áreas de descanso.Plantó más de 5.000 plantas y árboles, muchos traídos de Asia y Europa y otros de buena procedencia autóctona. Había realizado sendos viajes al noreste y noroeste del país de donde trajo tipas, algarrobos, ceibos, jacarandas que todavía perduran en los muchos espacios verdes que intervino en la ciudad de Buenos Aires. Agregó los ombúes conseguidos en la provincia de Buenos Aires.  Trazó un área de productos exóticos y otra de árboles autóctonos, en el Botánico. Trabajó incansablemente para que ese espacio verde y otros que crearía después, fueran no sólo sitios de recreación de todas las clases sociales, sino también, centro de educación de la población y conservación de la naturaleza. Construyó fuentes, senderos,puentes y otros elementos decorativos que complementarán el diseño del jardín.
Creó una escuela de jardinería, un invernadero y todos los recursos para formar buena escuela paisajística. Introdujo  conceptos renovadores en su trabajo: la inclusión de toda clase social al paseo, la disciplina de la jardinería y dejó un legado importante en el país.  
El paisajismo, en Argentina, a partir de él, aporta la introducción de la paisajística a la jardinería, utilizando la vegetación nativa, incorporando elementos naturales y culturales a la creación del espacio verde, y enfocándose en la accesibilidad y la funcionalidad. 
 
Sus obras se extienden por la ciudad
 
El 7 de septiembre de 1898 fue inaugurado el Jardín Botánico de Buenos Aires, mientras Carlos Thais trabajaba en el embellecimiento de otros sitios de la ciudad. El Parque Lezama, el Parque del Centenario, el Parque Chacabuco, todos esos lugares tenían su sello inconfundible: plantas exóticas y autóctonas, estatuas, estilo francés e inglés, una pérgola, lago, fuentes y áreas de descanso, pero el Parque 3 de febrero se destacó, haciendo las delicias de Sarmiento que admiro el charme y la inteligencia de Thais. Los Jardines del Museo de Bellas Artes, el Paseo de Julio, la Plaza del Congreso, la Plaza de Mayo, la Plaza Constitución, la Plaza Francia, los jardines del Barrio Parque de Palermo Chico,  ya llevaban también  su impronta. Pero al Parque 3 de febrero, le anexó dos lagos con cisnes y patos autòctonos, una senda de esparcimiento, una glorieta, un jardìn de rosas y enamoró a Buenos Aires- » El trabajador debe contar con un espacio de esparcimiento donde aprenda a valorar las especies que la Naturaleza le brindó a su tierra, y a contemplar la belleza y disfrutar el reposo», decía y las autoridades apoyaban su tarea y sus ideas. . Bien pronto Sarmiento lo envió a embellecer el país. Fue a Rosario y creó el Parque Independencia, a Mendoza y creó el Parque San Martín. En Misiones, diseñó el parque Iguazú,con sus escalinatas, sus miradores, sus terrazas,  levantó en Tucumán, el Parque San Miguel, en Salta, el Parque 20 de febrero, el Parque General Urquiza en Paraná, el Sarmiento en la Ciudad de Azul, en Catamarca la Plaza 25 de Mayo, el Boulevard Marítimo en Mar del Plata. que desapareció cuando se construyó el Casino. Los propietarios de estancias cercanas a Buenos Aires lo contrataron, y los cordobeses. Su mano verde está hoy por todo el país, en los caminos, las rutas, los parques, los jardines, los campos.
Incansable, creativo y muy trabajador fue contratado por el gobierno de Uruguay . En Montevideo, su inmensa ingeniería naturalista mejoró la Plaza Cagancha, el Parque Central de Montevideo, el Parque Prado, y los Jardines del Palacio Legislativo. Se había casado con la hija de un matrimonio uruguayo, Cora Venturino, de 16 años, cuando tenía 41 y formó una hermosa familia con dos hijos: Ernestina y Carlos. Sus descendientes varones, llevaron siempre el nombre de Carlos, como su hijo varón- Fue único. No se conoce en el mundo, la historia de otro paisajista que influyera tanto en el diseño y el trazado de un país, Hijo de belgas, había nacido en Parìs, y murió en Buenos Aires, el 31 de enero de 1834. Nunca deseó volver a París. Fue fagocitado por el amor en y de Buenos Aires y la Argentina donde también ayudó a recuperar los yerbatales cuando los jesuitas fueron desalojados y los dejaron, en  Misiones, sin cuidados apropiados. Investigó los métodos de germinación de las semillas de yerba mate y ayudó a recomponer la producción de este tesoro verde nacional. Como su alma en verde siempre, para dar y traer esperanza y belleza a los habitantes de estas benditas pampas.
 
Vilma Lilia Osella