Los conflictos de Ucrania, Iran, Palestina, Franja de Gaza, Mexico, Venezuela, Taiwan y Pakistan entre otros, ponen en evidencia una serie de confrontaciones que van mas allá de lo territorial.
A ello se suma el planteo de los presidentes de EUA y Rusia, que han cambiado el eje de la política globalista o internacionalista que históricamente defendían estos países. El cambio es sutil se ve con claridad en la salida del país del norte de Organización Mundial de la Salud (OMS), Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA), Reducción de la participación de USAID y la ejecución de políticas migratorias que excluyeron a estudiantes de prestigiosas universidades de estados unidos. Si bien esta última fue bloqueada indefinidamente por una Jueza. La Prohibición de ingreso a estudiantes extranjeros en Harvard, la suspensión de entrevistas para visas de estudiante, la Revocación de visas y amenazas de deportación y la feroz campaña contra universidades “liberales” acusándolas de obstaculizar su agenda política y de tolerar conductas “antiamericanas”. Marcan claramente un cambio del criterio globalista que plantean los Estados Unidos.
La sutileza del cambio reside en que el mundo unipolar o bipolar se tranforma en otro multipolar. El primero fomenta un conflicto entre un occidente que impone la ideología con valores muy fluidos. Tensión que colisiona con tradiciones locales o identidades nacionales. Este cambio entiende la existencia de grupo de naciones que responden a valores semejantes que constituirían un polo de poder y solo confrontarían en los mercados.
A este cambio, se pueden aplicar las recetas tradicionales del liberalismo clásico al marxismo ortodoxo o reconocer la nueva realidad y buscar alternativas que permitan el desarrollo.
De recurrir a las recetas habituales, solo incentivaran una carrera armamentista. Que al estilo de bicicleta de gimnasio por mas esfuerzo que hagamos no nos moveremos del lugar. Los países recurrirán a fortalecer sus ejércitos sin ningún sentido.
No habrá dinero. La necesidad de endeudamiento externo condicionara la política y la ubicación de cada nación en sus grupos civilizatorios. China tomo la iniciativa.
Si algún gobernante se ilusiona en la recuperación económica gracias a la inversión externa, parece poco probable que tenga éxito.
La solución requerirá de creatividad. Si se pretende un proceso de crecimiento será a partir del ahorro interno y la creatividad que tengan los gobernantes. No admite la convivencia con la corrupción, por tal motivo será importante la lucha judicial en tal sentido. Ningún proceso de crecimiento y desarrollo será posible, si existe corrupción.
Ahora bien, el papa Francisco se adelanta desde la fe a esta realidad. Nos invita a volver al corazón y nos invita al Jubileo de la esperanza. Este jubileo obviamente es presentado desde una visión religiosa donde propone experimentar la misericordia divina y llenarnos de alegría por el perdón recibido. Llenarnos de esperanza, porque, liberados de todas nuestras culpas, el perdón posibilita que el futuro cambie y se viva de una manera diferente, sin rencor, sin ira, sin venganza.
La esperanza que propone comúnmente se la ve desde el punto de vista literal, donde se relación con la espera, con el futuro; sin embargo, nos hace caer en la nota que la Esperanza es una virtud que tiene mucho que ver también con el pasado y con el presente.
Esta idea de esperanza nos vuelve al pensamiento humanista cristiano empujado a la política, ya que la esperanza se enriquece con la memoria agradecida por el paso de Dios en nuestras vidas y la vida de nuestras naciones. De ahí que tengamos que aprender a mirar hacia atrás con ojos de fe. Cuántas veces nos renovamos en la esperanza, descubriendo que, en momentos difíciles de nuestra historia, no nos abandonó y nos rescató. Esa memoria agradecida que nos permite revisar en nuestra historia la presencia de hombres y mujeres que defendieron con su vida nuestro suelo. Donde María Remedio del Valle, primera mujer oficial del ejército argentino lucho con valentía con el ejército del norte, mostró la convivencia armoniosa de hombres y mujeres de diferente color de piel.
Ni hablar del Negro Manuel, y aquellos pardos inmortalizados por Vicente López resistieron al invasor inglés. Hombres y mujeres que construyeron una Nación con firmes raíces de tolerancia y fraternidad y a pesar de cientos de objetores siguen dando flores de amistad cívica.
Esa esperanza que nos obliga a una memoria agradecida, debe estar anclada en el presente, con realismo y compromiso. Y en este presente concreto, la esperanza consistirá en el deseo confiado de alcanzar un bien futuro, porque confiamos en la fidelidad de Dios que no quebranta su alianza con nosotros. Esta esperanza, entendida desde la fe, no obliga a actuar dentro de la realidad cambiante que nos presenta este globalismo multipolar.
En este escenario que se plantea se termina de configurar, posiblemente los proyectos que promueve el Partido Demócrata Cristiano como: el desarrollo del mar o ARGENTINA AZUL, además de viables, son oportunos ya que la ausencia de recursos foráneos, no impiden la concreción del proyecto. El coloquio Política y Religión, donde se intenta defender los valores morales y éticos como sustento de una política sana y que permita el desarrollo. O el observatorio de la familia, que pretende devolver relaciones sanas y estables para el desarrollo de buenos ciudadanos y hombres buenos. Que se comprometan con el conocimiento y el desarrollo del Pais.
El Papa Francisco nos propone un camino de esperanza, que al menos un partido político pretende a través de hechos concretos llevarlo al mundo de la política para transformar la realidad.