A principios de octubre, anticipé lo que terminó siendo una derrota contundente del peronismo en la provincia de Buenos Aires. No fue intuición, sino lectura política. El PJ cometió errores estratégicos que lo dejaron sin margen de recuperación, y La Libertad Avanza supo capitalizar cada uno de ellos.
El primer error fue involucrar a José Luis Espert en el escándalo del narco aportante. Espert no tiene llegada al votante bonaerense, y su presencia solo servía para debilitar a La Libertad Avanza. Pero el reemplazo por Diego Santilli —mucho más cercano al electorado de la provincia— terminó siendo un golpe de efecto que favoreció a Milei. El escándalo se diluyó, y el cambio de figura fortaleció la oferta libertaria.
En paralelo, el candidato del PJ bonaerense no logró conectar ni siquiera con el votante peronista. El gobernador había agotado recursos económicos y militancia en la elección provincial, dejando la contienda nacional sin estructura ni narrativa. En una provincia que concentra el 40% del padrón nacional, ese vacío fue letal.
Dos elementos de campaña marcaron la diferencia. El primero fue la figura de Karen Reichardt, que terminó segunda pero logró instalarse con fuerza. La difusión de sus fotos de los años 90 —incluidas tapas de Playboy— pareció un intento de desprestigio, pero terminó posicionándola en el primer cordón del conurbano como símbolo de autenticidad y rebeldía.
El segundo fue el ataque especulativo contra el peso, que generó incertidumbre en la clase media. El respaldo explícito del presidente Trump (“se están muriendo”, dijo) fue un mensaje lapidario que terminó de inclinar la balanza. La clase media, golpeada y sin alternativas claras, le dio una última oportunidad al gobierno nacional.
Hoy, con los resultados sobre la mesa, queda claro que si no surge un candidato ideológicamente definido y socialmente aceptado, en 2027 Milei seguirá en el poder. Esta elección sepultó las aspiraciones presidenciales de todos los nombres que venían construyendo su carrera. El tablero se reinició, y el peronismo deberá repensarse desde cero.