La vida nos pone permanentemente frente al conocimiento científico, histórico y popular. De todo ello obtenemos gran cantidad de información con grandes dosis de verdad relatada en forma equivoca sobre la naturaleza del hombre y la historia.
Las leyendas argentinas (Pampas, Diaguitas y Guaraníes), traen una increíble cantidad de referencias religiosas, que si bien no son idénticas, si tienen puntos de contacto con el fe cristiana.
Muchas veces dudo frente a esta similitud. Conmueve que culturas tan distantes conceptualmente coincidan en la forma de describir la naturaleza humana. Porque ello acredita la verdad de una idea. Ya que esas leyendas comparten elementos con la fe que trajo España y ello es sorprendentes.
Se puede objetar que quienes escribieron y recuperaron esas leyendas, fueron cristianos, generalmente sacerdotes o monjes católicos que se interesaron por esas tradiciones de pensamiento.
Lo mismo ocurrió con Aristóteles preservado por los pensadores musulmanes hasta la aparición de Santo Tomas. Que desde el pensamiento más desarrollado encuentra puntos de conexión del pensamiento Cristiano y el Aristotélico.
Chateaubriand, recupera el pensamiento de filósofos de todas las épocas y todos los confines de la tierra. (persas, babilonios, atenienses, orientales) Y por ejemplo podemos citar a aquellos que dividían el hombre moral en tres partes.
Allí los padres de la Iglesia creyeron hallar la imagen de la Trinidad espiritual en el alma del hombre. «Si imponemos silencio a nuestros sentidos, dice Bossuet, y nos encerramos durante algún tiempo en el fondo de nuestra alma, es decir,
en esa parte donde la verdad se hace oír, veremos en ella alguna imagen de la Trinidad que adoramos. El pensamiento, que sentimos nacer como el germen de nuestro espíritu, y como el hijo de nuestra inteligencia, nos ofrece alguna idea del Hijo de Dios concebido eternamente en la inteligencia del Padre celestial. He aquí por qué este hijo de Dios toma el nombre de Verbo, para que entendamos que nace en el seno del Padre, no como nacen los cuerpos, sino como nace en nuestra alma esa palabra interior que en ella oímos, cuando con templamos la verdad. La fecundidad de nuestro espíritu no termina en esa palabra interior, en ese pensamiento intelectual, en esa imagen de la verdad que se forma en nosotros. Amamos esa palabra interior y el espíritu en que nace; y al amarla sentimos dentro de nosotros cierta cosa que no nos es menos preciosa que nuestro espíritu y nuestro pensamiento; que es el fruto del uno y del otro, que los une, que se une a ellos y forma con ellos una misma vida. » Así, pues, en cuanto es posible hallar relaciones entre Dios y el hombre, se produce en Dios el amor eterno, que sale del Padre que piensa, y del Hijo, que es su pensamiento, para formar con él y su pensamiento una misma naturaleza, igualmente feliz y perfecta. (El genio del cristianismo. O bellezas de la religión cristiana, por el Vizconde De Chateaubriand).
Por lo que vamos viendo que muchas de estas verdades se repiten en todos los pensadores. Con un ser superior y un hombre creado y un centro interior que nos permite percibir la verdad. Este concepto esta siendo sutilmente cuestionado. Como tantas otras veces en defensa de un modelo autoritario y ciertamente populista. Con un formato renovado.
Hoy nos presentan a la máquina y los algoritmos como aquellos que se abre paso a ocupar el lugar de Dios. Y citan el apocalipsis para fundamentarlo:
“He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres
Él habitará con ellos y ellos serán su pueblo
Y el mismo Dios estará con ellos
Enjugará las lágrimas de sus ojos
La muerte desaparecerá
Y no habrá más duelo
Ni gritos de dolor»
Apolcalipsis 21;3-5
Una visión muy sutil del transhumanismo. Donde los algoritmos, la informática empiezan a ocupar ese lugar desde la acumulación de datos en forma ilimitada, el análisis automático poniendo al hombre como humilde obrero en las viñas
del Señor.
La memoria es infinita; su capacidad para tomar decisiones supuestamente infalibles. Y una inmortalidad basada en la reparación automática, colocando a la técnica como un elemento de la metafísica.
Pero frente a ello, retumba esta idea de volver al corazón, ya que es lo único camino de salida a perder la libertad en manos de las maquinas, basado en un relato de ampliación de derechos, y mejora de la calidad de vida, que solo nos pide a cambio entregar la libertad.
Por ello si estamos atentos, veremos que los populismos actuales expresando la idea de libertad no hace más que imponer un autoritarismo de pensamiento único sin respeto a la identidad.
A esto el Papa Francisco sugiere el camino para que marche la grey católica y el mundo, diciendo que debemos volver al corazón de Jesús y nuestro propio corazón.
Lo hace volviendo a esa vieja receta, y recorre el pensamiento humano respecto de Corazón diciendo:
“En el griego clásico profano el término kardia significa lo más interior de seres humanos, animales y plantas. En Homero indica no sólo el centro corporal, sino también el centro anímico y espiritual del ser humano. En la Ilíada, el pensar y el sentir son del corazón y están muy próximos entre sí. Allí el corazón aparece como centro del querer y como lugar en que se fraguan las decisiones importantes de la persona. En Platón el corazón adquiere una función en cierto modo “sintetizadora” de lo racional y lo tendencial de cada uno, pues tanto el mandato de las facultades superiores como las pasiones se transmiten a través de las venas que confluyen en el corazón. Así advertimos desde la antigüedad la importancia de considerar al ser humano no como una suma de distintas capacidades sino como un mundo anímico corpóreo con un centro unificador que otorga a todo lo que vive la persona el trasfondo de un sentido y una orientación.
Esta idea es puesta nuevamente en el escenario por el Papa Francisco en DILEXIT NOS, cuando nos invita a volver al corazón. A la profundidad de nuestro corazón para lograr la unidad. “Necesitamos que todas las acciones se pongan bajo el “dominio político” del corazón”, ya que los que nos distingue es el corazón. “me configura en mi identidad espiritual y me pone en comunión con las demás personas”.
Los algoritmos del mundo digital han puesto al descubierto “que nuestros pensamientos y lo que decide la voluntad son mucho más “estándar” de lo que creíamos. Son fácilmente predecibles y manipulables. Por lo que nos enfrentamos nuevamente al problema de la libertad.
No es casual el planteo, que esta dirigido a todos, incluso a esos presuntos amigos que viven de administrar la pobreza ajena, incitando a la violencia.
Excelente trabajo reflexivo…de una realidad que vivimos en el presente.Saludos cordiales
Good! Ahora creo que entiendo a qué te referías cuando hablabas de la relación del corazón con la IA… los conceptos que desarrollas creo yo, están buenos para darle continuidad. Tal vez retomar tu final en donde hablas de libertad como un problema… más que un problema podría ser la posible solución , dado que para llegar al corazón , al más profundo interior de uno ( santísima trinidad, meditación, rosario, lectura del torat , etc. ) sin la libertad intencional individual, difícilmente se pueda lograr; y menos aún integrando humanidad ( humanidad como sinónimo de iglesia, universalidad, o todo aquello que aborda la evolución del colectivo espiritual… La filósofa Hannah Harendt desarrolla genialmente estos temas… justamente cuando habla de libertad, mi selección personal favorita es su alusión a la educación y a la natalidad, algo así como que “los niños nos traen lo nuevo al mundo para desarrollar humanidad” , está en nosotros saber escuchar, aceptar, confiar y potenciar lo que nos traen ( viene a colación de los algoritmos “ nuevos” y los temores que nos generan cuando pensamos en evolución y libertad )
Si la libertad y su uso están bien enseñados desde la cuna, la familia (cualquiera sea ésta) entendiendo que la libertad está para ser vivida y usada sin molestar, ni agraviar al que está en mi comunidad es correcto; pero cuando la familia se mueve como un rejunte de personas que cada quien hace lo que quiere sin pautas. Y frente a la corrección me enojo, agredo a quien pretende enseñarme, y apoyándome en leyes incongruentes, para demostrar que tengo razón, aunque me comporto como un infante de 5 años, el concepto de libertad resulta extravagante.